Alianzas público-privadas: Gobierno y Pymes construyendo región en épocas de crisis
-intervención del presidente del Consejo de Empresarios Iberoamericanos y presidente de la Confederación Empresarial Andorrana, Gerard Cadena Turiella-
Buenos días o buenas tardes a todos,
Me alegro de poder reunirme de nuevo, aunque sea de forma virtual, con nuestros amigos de la Secretaría General Iberoamericana y de la CEOE. Es siempre una alegría y un lujo poder compartir panel con Rebecca y Antonio.
Hablar de una crisis nunca es fácil. Y hablar de una crisis durante la crisis es todavía más difícil. Se dice que un economista es aquél que sabrá mañana por qué no se han cumplido sus predicciones de hoy.
Estos días leía que esta crisis no es cómo ninguna que hayamos vivido en las últimas décadas. No es una crisis provocada por una deuda excesiva o por una burbuja especulativa… Tampoco es exactamente un repliegue de la oferta o de la demanda, sino de ambas a la vez, y de una forma abrupta. Y además por una razón que no es endógena del sistema económico, sino externa: Como es la pandemia.
A mi entender esta crisis es como un paréntesis: Nos han puesto a todos en cuarentena y se ha parado la producción y el consumo. Nos han metido dentro de una especie de corchetes, por así decirlo.
Y creo que esta metáfora nos da pistas de por dónde tienen que llegar las soluciones y las lecciones que tenemos que extraer de esta crisis. Y yo intentaré resumirlas en tres:
En primer lugar, un paréntesis es algo que ponemos en mitad de una frase. Y después del él, la frase tiene que continuar, porque, si no, no tiene sentido. Con lo cual el primer deber que tenemos todos es seguir escribiendo la frase después del paréntesis. No podemos dejar que se seque la tinta o que se termine el papel. Y por ello pedimos a los gobiernos que inyecten dinero en la economía. Pero no solo a los gobiernos: También los empleados que se ven afectados por las suspensiones temporales de empleo -lo que en España llaman ERTES- ven reducidos sus ingresos. Y las empresas también tienen que echar mano de su capacidad financiera. De hecho, en Andorra, los ERTES se empezarán a aplicar dentro de un par de semanas, pero llevamos un mes y medio en el que todas las empresas -por decreto- han pagado los sueldos íntegros a todos sus empleados.
Todos, en definitiva, estamos haciendo un esfuerzo para que este paréntesis sea incidental. Y para que la frase siga después. Y tengamos tinta y papel para seguir escribiendo.
Porque si, en medio de esta crisis, dejamos que el tejido productivo se muera, la recuperación será prácticamente imposible.
Y aquí debemos ser conscientes de que la capacidad fiscal de nuestros gobiernos no es ilimitada. Como tampoco es ilimitada -ni mucho menos- la capacidad de las empresas. Especialmente cuando son PYMES. Porque el recurso de la deuda por parte de las PYMES es una solución que, en muchos casos, es casi impensable.
Pero como que -pese a esta pausa- tenemos que mantener el discurso vivo, y nuestro discurso está compuesto mayoritariamente de PYMES, hay que atender esta realidad.
En segundo lugar, que esto sea un paréntesis no significa que luego todo vaya a seguir igual. El paréntesis, que suele ser una oración subordinada, modifica o matiza el sentido de la oración principal. Por lo tanto, que se entienda bien lo que quiero decir: Después de esta crisis muchas cosas habrán cambiado. Hoy contamos entre los ponentes con la viceministra de Economía de Costa Rica. Un país que tiene importantes cosas en común con Andorra: Ambos pertenecemos a la comunidad Iberoamericana, ambos somos países sin ejército, y nuestras economías dependen fuertemente del turismo.
Hay quien ha descrito esta crisis como la primera gran crisis de los servicios de la historia. Y, si eso es cierto, los países fuertemente dependientes del turismo tenemos un problema. A nadie se le escapa que el sector turístico será de los que tardarán más en recobrar la normalidad. O en construir una nueva normalidad. Porque, como decía, después del paréntesis nada sigue igual.
Andorra, por ejemplo, siempre ha gozado de altas cotas de seguridad ciudadana. Los informes del Departamento de Estado de Estados Unidos nos califican como el segundo país más seguro del mundo. El primero creo que es Bután. Con lo cual lo de la seguridad y las montañas debe de estar relacionado. Y sabemos que la seguridad ciudadana es un importante activo para el turismo y para la economía en su conjunto. Pues bien, ahora tenemos que convertir la salud pública en un activo también para el turismo, para los servicios y para la economía en general.
Desde la Confederación Empresarial Andorrana estamos trabajando con nuestro Gobierno para poner en valor la buena gestión de la crisis sanitaria que se está haciendo en Andorra. Y también, como empresarios, reclamamos pautas y medidas de salud y seguridad, porque queremos ser los primeros a adaptarnos a esta nueva normalidad.
Y estoy seguro que al principio será engorroso. Todos recordaremos la sensación que tuvimos la primera vez que tomamos un avión después del 11 de septiembre de 2001. Los controles de seguridad nos parecían ridículos; pero hoy ninguno de nosotros tomaría un avión, si nos dijesen que los demás pasajeros no han pasado por un control de seguridad. Pues con esta crisis de salud pública pasará algo similar: No querremos viajar a un país que no cumpla con los estándares de salud pública. No querremos hacer negocios con empresas que no cumplan con las normas de salubridad. Porque desde el punto de vista empresarial será un riesgo imposible de asumir.
Esta será -en parte- la nueva realidad.
Y en tercer lugar -y voy terminando-: Un paréntesis no es nunca algo irrelevante o insustancial. Lo que se dice entre corchetes suele ser muy importante. Porque nadie se arriesga a romper el ritmo narrativo si lo que tiene que decir no es importante. De hecho, a veces, lo que se dice en el paréntesis es más importante que lo que se dice fuera de él.
Y ahora que estamos todavía entre corchetes hemos aprendido ya algunas cosas: El teletrabajo -que a muchos les daba mucha pereza- está hoy a la orden del día. Y ha llegado para quedarse. Las nuevas tecnologías nos facilitan el día a día y nos ahorran costos, que muchas veces eran innecesarios. Y los modelos de negocio que no dependen de la presencia física ni de la gran afluencia de personas, siguen funcionando. Incluso en algunos casos funcionan mejor.
Muchas veces las personas asumimos los cambios forzados por la necesidad. Casi siempre es así. Pues bien, quizás esta crisis nos forzará a encarar de una vez por todas el reto de la revolución digital.
En este punto, estas últimas semanas, en la Confederación Empresarial Andorrana hemos tenido una buena noticia. Una pequeña buena noticia, comparada con la gravedad de la situación que estamos viviendo. Y es que dos de nuestras empresas -empresas tecnológicas de reciente creación, una de ellas liderada por un biólogo y otra por un ingeniero- están trabajando conjuntamente para poner las nuevas tecnologías al servicio del país.
En colaboración con Actua Tech, que es la agencia de desarrollo tecnológico del Gobierno de Andorra, han creado una plataforma en la que unirán gestión de la crisis sanitaria con herramientas a disposición de los ciudadanos y las empresas. La plataforma servirá para los tests de inmunidad que empezará a hacer el Gobierno la próxima semana, para gestionar el desconfinamiento de la población, para gestionar también la vuelta a la actividad de las empresas, para implementar las nuevas pautas de salud y seguridad… en definitiva, para poner las nuevas tecnologías al servicio de esta nueva realidad.
Y ello me conduce al tema de esta reunión de hoy: Los partenariados público-privados. Porque este tipo de soluciones tecnológicas, no serían posibles sin una confianza mútua, sin un proyecto compartido, entre el sector público y el sector privado. Y más allá del Gobierno de Andorra, me consta que este proyecto empresarial está empezando a despertar el interés de algunos gobiernos e instituciones de América Latina.
Con lo cuál, señora secretaria general, no se puede pedir más a los empresarios andorranos:
- Apostamos por la innovación y las nuevas tecnologías.
- Trabajamos en partenariados público-privados.
- Y tenemos siempre presente la región iberoamericana como una de nuestras áreas naturales de expansión.
Estos tres elementos están todos ellos muy presentes en el lema de la Cumbre Iberoamericana de Andorra y del Encuentro Empresarial organizado por el Consejo de Empresarios Iberoamericanos, que tengo el honor de presidir:
“Innovación para el Desarrollo Sostenible. Objetivo 2030”
Este es el lema de la Cumbre y el Encuentro Empresarial de Andorra. Qué acertado, vistas las circunstancias: La sostenibilidad nos exige hoy incorporar elementos y consideraciones de salud pública; que han llegado para quedarse. La innovación es la clave para superar este reto. Y quizás el único error del lema es que éste ya no es un objetivo 2030, es un objetivo 2020.
El binomio innovación y desarrollo sostenible no es solo una idea de futuro, es también un reto de hoy.
Muchas gracias.







